He oído llorar al cielo sin perdón.
He sentido el fuego crepitar sobre mi piel.
Me han convertido en algo que no soy, moviéndome sin apenas parar, más sin llegar jamás. Yo solía ser mi propia protección pero ahora ya no.
He respirado el alma de la naturaleza.
He atrapado entre mis manos la luz del crepúsculo.
He volado con alas de ángel.
El camino lleno de incertidumbres apenas permite avanzar. Cada paso es un suspiro lanzado al viento con gran clamor. Pero aquí sigo yo, adelante sin redención.
He vivido sin el paso del tiempo.
He disfrutado de placeres prohibidos.
He usado la brújula del destino.
Escogiendo la opción de buscar. La opción de perdonar. La opción de saber. La opción de experimentar. La opción de la vida. Siempre ha sido y será la vida.
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